Apartados SFR

La flor de la flor

La flor de la flor

En este artículo se presenta un estudio acerca de algunas características sorprendentes de la Semilla y la Flor de la vida.

LA DEFINICIÓN DEL ROMBO

Hoy en día resulta más fácil poder hablar del Rombo a una persona que desconozca totalmente el tema si se le dice que se trata de una figura que forma parte de lo que se conoce como geometría sagrada. Este concepto hace referencia a la creencia de que ciertos patrones geométricos, proporciones y formas son los bloques fundamentales que construyen la realidad y el universo.

Este concepto está muy extendido hoy en día y es mucho más fácil realizar una aproximación al Rombo cuando se hace sobre la palanca de la geometría sagrada que cuando se intenta dar una explicación del Rombo haciendo referencia a una definición que esté relacionada con el mundo de los arquetipos. Cuando hemos explicado durante años que el Rombo es un arquetipo universal y que a través de sus leyes se permite comprender el funcionamiento y la evolución del universo en sus formas macro y micro cósmica, nos ha resultado algo difícil hacernos comprender. Y es lógico, porque la primera dificultad de la comprensión del concepto que intentamos exponer recae en la palabra que lo define: “arquetipo”.

Un arquetipo es un modelo original, patrón universal o símbolo primario que representa ideas y comportamientos reconocibles universalmente. Este concepto se originó en la filosofía (Platón) quien dijo que los arquetipos son las ideas o formas eternas, inmutables y perfectas que sirven como modelos supremos de todo lo que existe en el mundo sensible.En este sentido, el arquetipo del Rombo nos habla de una realidad universal bien conocida: toda manifestación tiene su parte material (triángulo hacia abajo) su parte espiritual (triángulo hacia arriba) y en medio de ellas dos, una zona de equilibrio. Por otro lado, el Rombo está envuelto por una elipse o una circunferencia que proporcionan la idea de que todo en el universo gira, es polar, cíclico y está contenido en el Absoluto. Además, la descomposición de la luz en sus siete colores básicos nos da la idea de que todo es vibración en diferentes niveles. Y también la figura tridimensional del Rombo nos habla de la presencia de la Trinidad Creadora. Todos estos diferentes conceptos universales (y algunos más como el equilibrio, la armonía, la transparencia o la belleza) se plasman en una figura donde todos los elementos simbólicos que lo componen expresan una verdad universal. El Rombo es por tanto un conjunto de arquetipos que se funden en uno sólo.

Un aglomerado de arquetipos

Un aglomerado de arquetipos

Y esta suma de diferentes arquetipos se fusionan en uno solo creando una figura identificativa, (un logotipo) que tiene un “signo visual” formado por unas líneas, unas circunferencias o unos colores y un “signo verbal”, una palabra que lo identifica y le da nombre: el Rombo. Algo sin nombre simplemente no existe, por ello el primer paso de una marca, de un logotipo es el nombre. Y como que la memoria visual es más fuerte que la auditiva, el nombre necesita ser visto y representado a través de líneas, colores y geometría. De esta manera, el logotipo se convierte en el elemento gráfico que identifica de manera visual a una empresa, una filosofía, un conocimiento o una organización. Un buen logotipo transmite los valores, la personalidad y el propósito de aquello que representa. Es decir, no solo debe ser atractivo, sino también coherente con la identidad corporativa.

El logotipo del Rombo

El logotipo del Rombo

LA HOLOGRAFÍA

En el Rombo también está muy integrado el concepto holográfico. Esto ha permitido entender y trabajar con la figura llamada Rombo de Rombos. La idea básica de este concepto es que dentro del Rombo existe la presencia simultánea de muchos otros Rombos que son manifestaciones minúsculas, medianas o mayúsculas que conviven al mismo tiempo y que se rigen por las mismas leyes, pero adaptadas a cada uno de los niveles dimensionales donde se manifiesta cada uno de los Rombos.

En el siguiente dibujo veremos como dentro de cada una de las 7 dimensiones podemos dibujar diversos Rombos que representan la visión holográfica de la unidad. Así, dentro de la 3ª Dimensión podemos observar cómo es posible encontrar varios Rombos más pequeños en los que se ven perfectamente las 7 subdimensiones que la componen.

El Rombo de Rombos

El Rombo de Rombos

Y al mismo tiempo, en este mismo dibujo, podemos observar cómo dentro de la 3ª Dimensión existen a su vez distintos niveles de maduración o manifestación de esta 3ª Dimensión. Si como sabemos la creación empieza por el vértice obtuso superior y finaliza en el obtuso inferior también podemos pensar que este dibujo es una manera gráfica de observar estos diferentes niveles de creación y de desarrollo madurativo de la 3ª Dimensión.

Y aparte de este dibujo tan representativo tenemos esta otra representación en la que vemos como en cada una de estas subdimensiones que existen dentro de la tercera dimensión, se podrían encontrar a su vez otras dimensiones más pequeñas en un proceso que se repite continuamente y que no tiene fin.

Infinitas subdimensiones

Infinitas subdimensiones

El concepto de estos esquemas holográficos se podría hacer mucho más amplio con los datos que se han aportado al hablar de los Rombos virtuales que aparecían al estudiar la estructura interior del hexágono. En este caso deberíamos partir en primer lugar de los 6 Rombos pequeños que se originaban al estudiar las líneas interiores del hexágono cuyo valor es de 19.05 cm. y que estaban marcadas con los números 1,2,3,4,5 y 6. Con esta premisa, obtendríamos los siguientes dibujos:

Los 6 Rombos que están vinculados con las líneas de 19.05 cm.

Los 6 Rombos que están vinculados con las líneas de 19.05 cm.

Y, además, a este conglomerado de Rombos, deberíamos poder añadir la representación de los 3 Rombos que están construidos a partir de las líneas de 22 cm.

Los Rombos construidos sobre la diagonal de 22 cm

Los Rombos construidos sobre la diagonal de 22 cm.

Con todo ello tenemos muchos Rombos (virtuales o reales) que están unidos al Rombo principal. Es decir, podemos observar múltiples Rombos de Rombos, muchos más de los que habíamos contemplado en el pasado. Y en cada uno de ellos, existe este principio holográfico. Es decir que con todas estas posibles representaciones podemos deducir que, por ejemplo, la 7ª Dimensión con sus entradas de Rayos y de Yin-Yang está en muchas localizaciones a la vez.

Esto hace muy difícil poder determinar por donde entra un tipo específico de energía ya que todo ello sucede en muchos lugares al unísono. Además, como sabemos, todos estos Rombos, además, están en rotación constante, lo que hace comprender que por ejemplo la 7ª Dimensión se halle presente virtualmente en todos los puntos de los 360º que se encuentran en el giro del Rombo.

La entrada de la 7ª Dimensión es multidireccional

La entrada de la 7ª Dimensión es multidireccional

Pero si en un instante determinado de todas estas posibles entradas de la 7ª Dimensión escogemos una, la condensamos, la colapsamos y la fijamos energética y físicamente en el espacio, en ese momento preciso esa 7ª Dimensión estará mucho más presente en la orientación espacial que hayamos concretado que en cualquier otra posible. De esta manera, las infinitas posibilidades se habrán colapsado en una orientación real.

La orientación colapsada de la 7ª Dimensión

La orientación colapsada de la 7ª Dimensión

La holografía está muy presente en el Rombo. Es una parte esencial de este conocimiento geométrico y metafísico. El Rombo, debemos recordar, está construido a partir de la Semilla de la vida, por lo que hemos de pensar que la holografía se ha de encontrar dentro de su matriz diseñadora, la conocida como la Semilla de la vida. Y, por ende, la holografía se debe hallar también en la Flor de la vida que es el crecimiento armónico de la Semilla.

LA FLOR DE LA FLOR

Con todo este razonamiento integrado y sabiendo que la Semilla y la Flor de la vida están vinculadas totalmente al Rombo, resulta extraño que aún no se haya hablado de la Flor de la Flor, es decir de todas las pequeñas Flores que se encuentran dentro, unidas y vinculadas a la primigenia Flor de la Vida

La Flor de la Vida se puede representar de formas muy diferentes. La representación más cartesiana de la Flor de la vida quizás sería la que nos muestra este dibujo geométrico, este bello y uniforme tapiz, en el que vemos como la Flor se proyecta en todas las direcciones del espacio bidimensional.

La Flor de la Vida

La Flor de la Vida

Pero este dibujo, evidentemente, no resulta tan bello como aquel en el que se observa una estructura geométrica más sencilla rodeada por una doble circunferencia. Estamos hablando del dibujo clásico de la Flor de la vida en el que se ve que está compuesta por 19 círculos entrelazados que forman un patrón hexagonal enmarcado por una doble circunferencia.

El dibujo más conocido de la Flor de la vida

El dibujo más conocido de la Flor de la vida

Y como que en el exterior del dibujo encontramos una circunferencia, no tenemos ningún problema geométrico-filosófico en hacer una reproducción en escala menor de todo lo que se halla dentro de esta circunferencia y proyectarla en alguna de las circunferencias pequeñas e interiores.

Y la reproducción en miniatura la podemos dibujar - por ejemplo- en la zona central. Este nuevo dibujo y que plasmaría el principio holográfico en la Flor de la vida quedaría así:

La Flor dentro de la Flor

La Flor dentro de la Flor

Y este mismo círculo central holográfico lo podemos dibujar en los otros círculos interiores sin que el dibujo pierda sus propiedades.

Flor de flores

Flor de flores

En este dibujo podemos comprobar como toda la figura conocida como la Flor de la vida puede ser reinterpretada y cada una de las margaritas que la componen puede a su vez convertirse en una Flor de la vida.

Y podemos, como no, ir un poco más lejos y observar también como las diferentes margaritas que están entrelazadas pueden contener la Flor de la vida.

El entrelazamiento

El entrelazamiento

Podemos seguir un poco más hacia adelante y empezar a rellenar los espacios que nos quedan libres aún y observar como la fusión de estos dibujos puede ir aumentando progresivamente sin ninguna dificultad.

La Fusión

La Fusión

Y todo este proceso de fusión y ensamblaje puede seguir hasta llegar al dibujo cartesiano que hemos presentado al principio del artículo.

La expansión total del dibujo

La expansión total del dibujo

En este dibujo en concreto, la Flor de la vida no está circunscrita por ninguna circunferencia como sucede en la representación más conocida. Aquí no tiene límites y el Absoluto también se puede representar así, sin figuras limitantes, sin fronteras y en una especie de nube que se difumina en el espacio.

Pero también se puede simbolizar cuando el tapiz está enmarcado por una figura que representa aquello que no tiene principio ni fin y que todo lo abarca: la circunferencia.

El dibujo más popular de la Flor es una representación geométrica que viene enmarcada por un doble trazo circular que plasma el significado de la circunferencia, es decir, el de una línea que es principio y final y que todo lo abarca, la Divinidad.

Si somos capaces de observar los diferentes círculos que hay dentro de la Flor veremos cómo el mismo esquema geométrico se da en lo pequeño y en lo grande, en lo superior e inferior, en lo que está a la derecha y a la izquierda. Es un patrón geométrico que se repite en todas las direcciones del espacio.

Y este patrón elemental, básico e inicial no es la Flor de la vida en sí misma, sino el dibujo primigenio que la hace posible emerger al multiplicarse en todas las direcciones del espacio. Estamos hablando de la Semilla de la vida, que es realmente el esquema del que todo dimana. La Semilla de la Vida es un símbolo que representa el origen de toda la creación y la interconexión de la vida. Se asocia con la armonía, el crecimiento, la multiplicación, la unidad universal y el plan creador del universo.

En el dibujo de la Semilla de la vida no se observa ni el hexágono que la sostiene ni el Rombo que está en su interior, pero esas dos sagradas e invisibles estructuras están allí presentes de una forma virtual desde el principio y ambas se encuentran ancladas y sostenidas por esta malla arqueada, energética e invisible que sujeta y ordena toda la creación. Esta estructura sutil geométrica y el Rombo se necesitan tanto como la Tierra y el espacio exterior que la contiene. Una está diseñada para ser el continente y la otra para ofrecer el contenido. Cada una de ellas, por sí misma, tiene su significado, y puede ser estudiada por separado, pero cuando se unen las dos partes se comprende el sentido, el orden, la estructura y las distintas partes de la Creación.

La malla invisible y el Rombo

La malla invisible y el Rombo

A la Semilla de la vida la han dibujado también con una circunferencia exterior que desaparece en cuanto ésta se multiplica para convertirse en la Flor de la vida. Desde el punto de vista del simbolismo de la geometría sagrada es evidente que estos dos dibujos - la Semilla y la Flor- han necesitado ser enmarcados con una circunferencia exterior para dar a entender que el Absoluto envuelve a toda la Creación, desde lo más pequeño a lo más grande.

En el caso del dibujo del Rombo, la presencia de la circunferencia exterior no ha sido sólo una cuestión de estética o de representación simbólica, sino también un paso necesario para la construcción del hexágono y el Rombo.

Con el radio de la circunferencia exterior se dibuja al hexágono y al unir sus vértices se obtienen los Focos. Desde ellos con un radio que es la mitad del utilizado para dibujar la circunferencia exterior, se dibujan las circunferencias internas que marcan los puntos de corte del Rombo que son los que originan las dimensiones.

Para construir el hexágono y el Rombo se necesita la circunferencia exterior, pero para encontrar las dimensiones se precisan las circunferencias interiores. Es decir que, desde un punto de vista del dibujo, para conseguir todos los elementos que conforman el Rombo, se precisa actuar desde el exterior y el interior, lo cual resulta simbólico.

Desde el interior se puede construir la Semilla de la vida. Esta estructura está formada por 7 circunferencias, una primigenia que es la central y las otras 6 que se originan a partir de ella.

Pero la Semilla para poder ser entendida desde la simbología debe ser enmarcada, protegida y contenida por una energía envolvente y absoluta que está representada por la circunferencia exterior.

Gracias a ella y a las intersecciones que se presentan al impactar con las circunferencias interiores, se crean en sus puntos tangentes los 6 vértices del hexágono. Y al unir los vértices alternos del hexágono se genera el Rombo.

Vínculos geométricos entre la Semilla de la vida y el Rombo

Vínculos geométricos entre la Semilla de la vida y el Rombo

Cuando la Semilla de la vida en su proceso de crecimiento entra a formar parte de la Flor de la vida, se ve obligada a perder uno de sus símbolos (la circunferencia exterior) puesto que la creación ya no se acaba aquí y se abre y amplifica a todo lo manifestado.

Al mismo tiempo, en esta fase de evolución y transformación, la Semilla debe adquirir en su dibujo más líneas onduladas que proceden de otras margaritas vecinas. Este hecho le otorga el simbolismo de la interconexión y la interdependencia con el exterior. Para que la Semilla se convierta en Flor ha de mantener su esencia, pero ha de crecer, ha de franquear sus límites, comunicarse con el mundo exterior y hacer más compleja su estructura inicial.

La transición entre la Semilla y la Flor

La transición entre la Semilla y la Flor

Para que la Semilla se convierta en una Flor real, se han de unir en su trazado geométrico muchas más Semillas ya que cada Semilla sólo aporta algunos arcos de circunferencia.

Si observamos el dibujo de la Semilla (en color rojo) dentro de la Flor, podemos ver esto muy claramente. Muchas Semillas se han de juntar para originar una Flor, y estas semillas han de llegar desde arriba, abajo, izquierda y derecha.

LA EXPANSIÓN DE LA SEMILLA

La Flor de la vida crece y se expande hacia afuera desde su punto central. En el dibujo 0 vemos a la Semilla de la vida dentro de la Flor de la vida. En el dibujo 1 podemos observar que la Semilla está construida gracias a las circunferencias de color rojo dibujadas desde los 6 puntos centrales azules que rodean al centro geométrico amarillo de la construcción. En este primer hexágono podemos observar como en cada lado del hexágono hay dos estrellitas, lo que hacen un total de 6 estrellas en la totalidad del perímetro del hexágono. En el dibujo 2 vemos como el hexágono siguiente es mayor y está formado ya por 12 estrellas que han dibujado 12 circunferencias azules.

01 (6 estrellas azules)    2 (12 estrellas rojas)

Si miramos bien el dibujo 2 veremos que aún hay arcos de circunferencia que se observan dentro de la Flor de la vida que son de color negro y que aún no han podido ser coloreados, por lo que podemos seguir ampliando el crecimiento hexagonal y llegaríamos a la figura 3 que ya tiene 18 estrellas. Pero incluso en esta figura 3, podemos observar que en la parte más externa y tocando a la circunferencia exterior quedan algunos arcos negros, por lo que comprendemos que el proceso de expansión puede seguir un paso más. En la figura 4 observamos que todos los arcos negros que quedaban por colorear ya se han acabado. Este último hexágono tiene 24 estrellas y con él se cierra ya la necesidad de crecer pues todos los arcos han encontrado su centro creador.

3 (18 estrellas) - 4 (24 estrellas)

Observamos un crecimiento del número de estrellas relacionado con el aumento del tamaño de los hexágonos. Al final, vemos que la serie de crecimiento de las estrellas es 6x1=6, 6x2=12, 6x3=18, 6x4=24.

Y al mismo tiempo, el tamaño de los Rombos (y de su Diagonal mayor) experimenta el mismo crecimiento. Así, si la Diagonal Mayor del primer Rombo es en este caso 4.25 cm. obtendremos valores crecientes para las siguientes Diagonales Mayores de acuerdo con la siguiente fórmula:

La Diagonal Mayor del 1º Rombo es: DM1= 4.25.

La Diagonal Mayor del 2º Rombo es: DM2= 4.25 x2 = 8.5.

La Diagonal Mayor del 3º Rombo es: DM3= 4.25 x3 = 12.75.

La Diagonal Mayor del 4º Rombo es: DM4= 4.25 x4 = 17

Esta fase de crecimiento de la Flor de la vida es análoga a un proceso de cristalización en el que se van agregando paulatinamente hexágonos mayores a los hexágonos menores. Se trata de una matriz primera que se va ampliando y va superponiendo capas según una cadencia matemática. Este proceso de agregación podría seguir hasta el infinito y en algún momento, por alguna razón, (precisamente cuando hay 12 centros) se decidió acabar la serie del dibujo y cerrar el crecimiento con una circunferencia exterior que limita la expansión.

LA HOLOGRAFIA DE LA SEMILLA

Podemos observar que algunas de las características funcionales que se observan en la Flor de la vida, también se encuentran en la Semilla. Una de ellas, como es lógico, es la holografía, mecanismo por el cual, dentro de una parte de la Semilla, podemos encontrar a la totalidad de la Semilla. Para comprobar esto, podemos reemplazar el círculo central en el que se observa la margarita hexapétala por el dibujo completo de la Semilla de la vida.

La Semilla de la vida

La Semilla de la vida

Vamos a sacar el círculo central y a reemplazarlo por un dibujo reducido de la Semilla y así podremos observar el efecto holográfico. De esta forma, el dibujo holográfico podría quedar así.

La holografía dentro de la Semilla de la vida

La holografía dentro de la Semilla de la vida

Y este proceso holográfico lo podemos repetir en cada una de las circunferencias pequeñas. Al final, resultaría un dibujo al que podríamos llamar la Semilla de semillas.

Cada Semilla pequeña puede caber dentro de cada circunferencia

Cada Semilla pequeña puede caber dentro de cada circunferencia

LAS OTRAS PROPIEDADES DE LA FLOR DE LA VIDA

Al principio el Rombo parecía fijo. Luego descubrimos que era móvil, que realizaba giros en diferentes ejes del espacio, que respiraba, que era tridimensional y holográfico. Y ahora que hemos visto la indisoluble vinculación que existe entre el Rombo, la Semilla y la Flor, hemos de entender que estas dos estructuras curvilíneas han de tener las mismas posibilidades geométricas de movilidad y libertad que el Rombo, puesto que son uno con él.

El Rombo ha aportado a la Semilla y la Flor muchas más propiedades de libertad espacial que las que tenían ancestralmente. Y la Flor y la Semilla han enseñado cual es el origen oculto, el sustento, el armazón y la malla etérica que sostiene y da propiedades expansivas y contractivas al Rombo.

Era necesario que la Flor y la Semilla estuvieran previamente presentes como símbolos en la mente humana para poder entender y construir posteriormente sobre ellos el Rombo, este dibujo sagrado que explica la estructura y la función de la vida en el universo.

Cuando el Rombo se construye geométricamente sobre el soporte de la Semilla de la vida, su aparición, su realidad y su origen sagrado cobran mucho más sentido y se hacen más comprensibles. El Rombo no es una bella estructura geométrica que aparece de la Nada por una afortunada serendipia del dibujo, por un juego casual de líneas rectas y circunferencias. Es una figura sagrada construida sobre otra figura sagrada matriz que le otorga un sentido mucho más amplio y complejo.

La llegada a la Tierra de la Flor de la vida es ancestral y su nacimiento se pierde en un tiempo indeterminado en muchas civilizaciones del mundo. En cambio, la llegada del Rombo data del 21/11/1986 en Igualada y aunque durante mucho tiempo se ha ignorado la conexión atemporal e íntima que existe entre estas dos figuras, la complementariedad y la dependencia mutua que existe entre estos dos dibujos es muy palpable y notoria.

Aunque las figuras de la geometría sagrada tienen un mismo origen y dependen las unas de las otras tenemos tendencia a estudiarlas por separado, como si estuvieran muy alejadas entre sí, cuando en realidad su origen es el mismo y su interconexión es plena.

Aquello que parece unido está diferenciado. Aquello que parece tener espíritu y vida propia, forma parte del todo.

El camino entre la individualización y la unidad tiene dos sentidos opuestos que se recorren simultáneamente.

Rombo y flor de la flor

Tal como decía Antoine de Saint-Exupéry:
“Lo esencial es invisible a los ojos”

Utilizamos cookies
Este sitio utiliza "COOKIES" para garantizar el correcto funcionamiento de nuestro portal web, mejorando la seguridad, para obtener una eficacia y una personalización superiores, para recoger datos estadísticos.
Haga clic en "ACEPTAR" para autorizar su uso o en “RECHAZAR” para rechazarlas. En este caso no puede garantizar la plena funcionalidad de la página. Puede obtener más información en nuestra POLÍTICA DE COOKIES o en el pie de página.